«Cecilia gimió ruidosamente y él empezó a embestirla con más fuerza mientras ella continuaba emitiendo gemidos y susurraba su nombre una y otra vez. Ninguno de los dos quería que acabase, pero la lujuria que compartían tenía vida propia y no podían controlarla.»
Cecilia está disfrutando de la vida de nuevo. Es algo que tras la muerte de Tom no creyó que fuese posible hasta encontrarse con Lars, c…





