Ni buenos ni malos, solo personas atrapadas en su propio destino.
El cuerpo sin vida de una joven estudiante de violín, ucraniana de origen y en acogida por estudios, aparece degollado en una cabina del Conservatorio de Valencia. Junto a ella, en el suelo, el instrumento presenta una mancha de sangre en el puente. Resulta evidente que han limpiado el resto, ya que no presenta ninguna huella, n…





