En el mundo de Fernando Sorrentino tendremos que acostumbramos a convivir con un amplio y sorprendente abanico de anomalías. O, tal vez, de situaciones que no son las razonablemente esperables en nuestra vida habitual.
Las hay zoológicas: turistas que se convierten en aves, cucarachas que anhelan ser rinocerontes, cocodrilos danzarines, corderos vengativos, escorpiones suscepti…





